Desterrada a Lindaneland Vida se dispone a morder el peluche rojo. Sabe igual que el resto, no tiene gracia, pues, la prueba. Quizás si aprendiera a gatear podría atacar aquellas llaves manchadas de galleta. Si aprendiera... Por ahora basta con no romperse la crisma con las cajas de libros que hacen el pasillo inaccesible. Yo, por mi parte, seguiré limpiando sillas. Si me dejan.
Si tan sólo aprendiera...
sábado, 4 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
